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Las fantasías son también una parte muy importante en la sexualidad del ser humano. Y la razón es por algo que ya hemos comentado anteriormente en otros artículos: La mayor fuente afrodisíaca del cuerpo humano es el cerebro.
Aunque la sexualidad se experimenta a nivel físico, el resultado de las caricias, del deseo y de la propia actividad sexual empieza y depende del nivel psíquico.
Por tanto, fantasear produce una excitación enorme. Mediante la fantasía erótica, a través de nuestro cerebro, podemos crear situaciones deseadas o prohibidas, situaciones que nos excitan en desmedida. Y por tanto el disfrute será muchísimo mayor.
Se cree que Las mejores fantasías eróticas, las que más placer proporcionan a la persona, suelen situarse en situaciones ideales, aquellas que son prácticamente imposibles de conseguir en la vida real. Esa evocación, ese idealismo, provoca que el grado de excitación se dispare y que el placer y el disfrute sean enormes.
Las fantasías eróticas suelen variar entre sexos. Por ejemplo, los hombres suelen fantasear más con mantener relaciones con más de una persona a la vez o con ver a su pareja mantener relaciones con otra persona que no sea ella.
En cambio las mujeres fantasean más con situaciones cómo montárselo con personas de su mismo sexo, o con profesiones que les excitan (bomberos, policías, etc.) y que les atraen.
Las diferentes fantasías que se suelen tener suelen ser bastante comunes entre la gente. Quizás las más comunes sean las siguientes:
- Hacer el amor en un lugar público, o con gente que puede sorprenderos.
- Mantener relaciones sexuales en grupo, no sólo con tu pareja.
- Fantasear sobre personas cercanas al entorno propio, que por diferentes razones sean inaccesibles.
- Mantener sexo con una persona que no se tu pareja estable.
- Fantasear con profesiones que nos exciten, mediante juegos y disfraces.
- Tener relaciones con personas del mismo sexo.
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